Sobre El sueño de los mártires. Meditaciones sobre una guerra actual de Dardo Scavino, por Pablo Luzuriaga

El 27 de septiembre de 2018, El sueño de los mártires recibió el 46º premio Anagrama de Ensayo. Desde Escritores del Mundo invitamos a leerlo. 

El 17 de marzo de 1992, una camioneta, Ford 100, repleta de explosivos, chocó contra el frente de la embajada de Israel. Dos años más tarde, el 18 de julio de 1994, fue el atentado de la Amia. El 15 de marzo de 2018, en Nueva Zelanda, un derechista islamófobo asesinó a medio centenar de personas y lo transmitió por Facebook en vivo, a todo el planeta. En 2001, cayeron las Torres Gemelas. El 12 de marzo de 2004, Dardo Scavino daba una clase en la Universidad de Burdeos. Una alumna levantó la mano y preguntó si podían suspender la clase para participar del minuto de silencio en homenaje a las 191 víctimas que habían muerto el día anterior en el atentado de Atocha, Madrid. Cuenta el autor, en El sueño de los mártires. Meditaciones sobre una guerra actual, que faltaban dos días para las elecciones en España y Aznar había intentado, sin éxito, adjudicar la responsabilidad a los separatistas de ETA. El atentado se produjo en respuesta directa a la participación de España en la cruzada bélica de George W. Bush. Los estudiantes de Scavino se levantaron y fueron al homenaje. Pero un grupo conformado por siete jóvenes se quedó sentado al fondo del aula, con las cabezas bajas. Scavino preguntó si acaso no asistirían a la ceremonia, después de una pausa en la que intercambiaron miradas entre ellos, uno contestó: «Cuando nos matan a nosotros, ellos no hacen un minuto de silencio» (p.26).   

El joven no dijo: «ustedes no hacen un minuto de silencio», dijo: «ellos», en referencia a sus compañeros, jóvenes franceses inscriptos en el Departamento de Estudios Ibéricos, en su mayoría descendientes de padres y abuelos españoles o portugueses. De apellido magrebí, el muchacho, también nacido en Francia, hablaba a Scavino, profesor de origen latinoamericano. A partir de esta singular escena: el homenaje, el ritual, el cruce de identidades, estudiantes franceses hijos y nietos de inmigrantes transpirenaicos y magrebíes, ante un profesor latinoamericano, El sueño de los mártires despliega sus meditaciones: siete estudiantes franceses, identificados a su modo con la umma, no están dispuestos a ofrecer sus condolencias ante las 191 víctimas de España. ¿Por qué? La mentira de Aznar no prosperó, perdió las elecciones, Zapatero retiró las tropas españolas de Irak y no hubo más ataques en España. Desde el punto de vista de sus estudiantes, Scavino demuestra la condición política del conflicto, el terrorismo internacional es un problema político: ellos nos matan a nosotros, tenemos nuestras propias víctimas: ¿cuántos muertos produjeron los norteamericanos en las últimas décadas? Las meditaciones desmontan el discurso hegemónico que explica el conflicto como choque entre la razón y el fanatismo religioso. El sueño de la razón no es menos religioso y la guerra es política.

El ensayo repone con detalle las más variadas tradiciones religiosas, filosóficas, históricas y políticas detrás del conflicto. El Islam, el cristianismo, el protestantismo y el judaísmo anudados como problema histórico político para explicar la guerra global. ¿Qué implicancias históricas tienen las nuevas tecnologías de la guerra implementadas por Estados Unidos? ¿En qué punto modifican la relación entre violencia y política? ¿Qué sentido histórico tiene hacer la guerra desde un joystick? El asesino en Nueva Zelanda llevó los juegos de guerra a Facebook. La escena con los estudiantes que cuenta Scavino, en el primer capítulo del libro, funciona como contracara de la guerra estadounidense. En un aula de Burdeos, se encuentran cuerpos que portan identidades cruzadas, con historias políticas enfrentadas. Los hijos y nietos de los magrebíes se animan a hablar con el profesor latinoamericano, ellos, nosotros, los que ocupamos estos cuerpos cabizbajos que quedan al fondo del aula, cuando todos se van. ¿Por qué los hijos y nietos de los turcos, árabes, persas y magrebíes, formados en escuelas laicas, adoptan el islamismo? El problema no se explica sólo con técnicos en geopolítica. La historia del imperialismo europeo y las migraciones a Europa –Un séptimo hombre, de John Berger– sedimentada en la identidad de los nietos.  

El sueño de los mártires… repasa la historia del islamismo, explica la relación entre la umma y el califato, la yihad y la relación del islamismo con los estados nacionales, en la larga historia cultural, en el siglo XX y en el más inmediato presente. Desde 2004, en los últimos quince años, Scavino elaboró una investigación densa para entender a sus estudiantes. Reúne materiales muy distintos entre sí, repasa con precisión la historia reciente de los Estados Unidos y su relación con los muyahidines, el origen de Al Qaeda y Bin Laden. Va de la caída de las torres gemelas a los atentados en Buenos Aires, de la caída de la Unión Soviética a Charlie Hebdo o el conflicto en Palestina e Israel. Sintetiza muchísima información sobre hechos recientes y los cruza por un tamiz reflexivo de la filosofía política: ¿qué es la política? ¿Qué es la guerra? ¿En qué medida la religión interpela a la política? ¿Qué relación hay entre los discursos y las identidades políticas? ¿Qué dicen los mártires en los textos que escriben cuando cometen sus actos terroristas? El discurso de los mártires, el de los medios de comunicación, el del gobierno norteamericano y sus aliados, desarmados y puestos sobre la mesa por un crítico literario y profesor latinoamericano radicado en Francia.

En mayo de 1995, todavía no se había cumplido un año del atentado en la Amia, Carlos Menem fue reelegido con el 49,94% de los votos. En el número 2 de la revista El Rodaballo, publicado pocos días después de esa elección, hay una nota de Scavino: «¿Terror: la condición argentina?». Discute el argumento que explica al votante por el terror: Alfonsín y el terror a los militares, Menem y el terror a la hiperinflación. Se trata de una lógica que suspende el conflicto. «Muy otra cosa es denunciar la violencia económica y militar del sistema, claro está. Pero ni esta violencia ni aquel terror explican la retirada de una política igualitaria y su consecuencia: la disolución de toda comunidad en una muchedumbre de doñas Rosas pusilánimes y mercantes, pobrísimas la mayoría. Así encaradas, violencia y terror se vuelven sólo buenas coartadas para la canallería o la nostalgia». En el número anterior de la revista, de noviembre de 1994, Rozitchner, entre otros, había escrito en el dossier: «Política y terror», y Scavino respondió. Entre El sueño de los mártires y aquel artículo de El Rodaballo, pasaron más de veinte años. La escena con los estudiantes está a mitad de camino. Hanna Arendt decía de sí misma que no era filósofa, que era teórica política. Antes de responder sobre el terror en El Rodaballo, había publicado Barcos sobre la pampa. Las formas de la guerra en Sarmiento. Como ha dicho Beatriz Sarlo, su lectura y la de Martínez Estrada son de las dos mejores del siglo XX. 

El sueño de los mártires lleva al extremo un principio de Martínez Estrada: el punto de vista del desterrado, el extranjero como mecanismo intelectivo. La interpretación que Martínez Estrada desarrolla a lo largo de su obra acerca de la Argentina se funda en la mezcla: identidades inestables que nada tienen que ver con el nacionalismo de Manuel Gálvez, ni con el discurso liberal. La mezcla en Martínez Estrada interpreta mitos superpuestos. A la manera de Nietzsche, no hay un ojo centralizado de la razón, sino posiciones relativas en un plano. En base a la guerra y el mapa, Scavino escribe un gigantesco signo de pregunta que interroga a la geopolítica: para resolver el conflicto hay que pensar desde el punto de vista del otro. Lleva el mito de Cruz al análisis de un asunto global. Como decía Juan José Saer (acerca de quien Scavino, en 2004, publicó: Saer y los nombres), la literatura argentina no tiene porqué hablar de problemas argentinos, únicamente. También puede hablar del conflicto internacional que nos explotó en Buenos Aires y lo puede hacer desde Burdeos. En Martínez Estrada, la civilización es barbarie, Scavino lo decía de otro modo, hace 20 años, en «Terror: la condición argentina»: 

«El mito hobbesiano, el mito burgués en general, consiste en hacernos creer que estos lobos calculadores (o estos corderos suplicantes de seguridad estatal) preceden al Estado mismo y a un determinado orden mercantil de cosas. La ficción consiste en decir que ellos son los «átomos de la sociedad», que el hombre es «naturalmente» un individuo, interesado, atroz y temeroso, receloso y calculador. Porque es sólo esta virtud del cálculo, o la especulación, la que lo distingue, aparentemente, del resto de los animales dotados igualmente de un instinto de conservación: son hombres porque pueden darse un Estado y obedecerle.» (El Rodaballo, nº2, 1995, p.4)     

Pablo Luzuriaga
Buenos Aires, EdM, marzo de 2020

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