Citas encontradas: El Deseo de Jean-Luc Nancy


Jean- Luc Nancy da una charla sobre el deseo a un grupo de estudiantes de una escuela francesa, luego dialoga con ellos y también con sus profesores. Eso es lo que Capital Intelectual publicó, el mes de julio pasado en su colección El maestro Ignorante, bajo el título de El deseo, traducido por Margarita Martínez. Los que disfrutan mirando las estrellas pueden encontrar en esas 60 páginas nuevas preguntas para armar, desarmar y colorear. ¡Bienvenidos al encuentro!

“Ahora ´yo deseo´. ¿Qué quiere decir esto? Podemos decir que, si existen palabras diferentes, es porque corresponden a realidades diferentes. Por esta razón les enumero todas estas palabras: porque no hay que confundirlas y solemos hacerlo bastante. Incluso estaríamos tentados a decir que es deseo todo aquello de lo que acabo de hablar: necesidad, ganas, anhelo, e incluso el querer o la voluntad. No, justamente. Si existe otra palara es por una buena razón. Tomemos el origen de deseo. Deseo es un término de origen latino, como mucho de los términos que usamos; el término es desiderium y su procedencia no es certera. Los propios latinos, algunos, habían fabulado que el término había sido elaborado a partir de otro término que quiere decir estrella. Hablamos del espacio intersideral, entre las estrellas. Sidera es estrella en latín. Desiderium habría significado mirar las estrellas en tanto que están a una distancia enrome y no podemos alcanzarlas. En el deseo, de entrada, hay una distancia enorme al final de la cual brillan las estrellas. En francés (désir), se ha eliminado el final de la palabra desiderium, contrariamente al italiano, Desiderio; pero tiene su gemelo, que es considerar (considérer). Considerar también significa estar girado hacia las estrellas, pero en proximidad con ellas: “con”, “cum”. Considerar es contemplar atentamente, con interés, alguna cosa o situación. (…) Desidere significa considerar dentro de esa distancia enorme, infinita, de la que hablaba antes. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que desear es antes que nada una disposición de mi persona, más que mi persona en relación con algo que quisiera tener. Cuando deseo, no busco tener, quizás ni siquiera busque esto, sigo en el interior de una suerte de impulso”.

“-En la pasión, ¿dónde está el deseo?

-Justamente pensé en la palabra pasión hace un instante y me pregunté por qué no la había utilizado. Involucra un poco otra dimensión, pero al mismo tiempo no hay deseo sin pasión, y recíprocamente. La pasión nombra más bien la intensidad en el deseo, y el deseo nombra más bien el impulso, el movimiento hacia las estrellas de la pasión. Ya no sé quién dijo: ´no se hace nada grande sin pasión´. La pasión es aquello con lo cual hacemos algo grande, puede ser la pasión por vivir, simplemente, siempre está primero que nada la pasión por vivir, porque su esa pasión no existe, no puede haber otras. Pasión es una palabra muy interesante porque evoca también la pasividad, algo que se padece. Esta pasividad planteó problemas a los filósofos. (…) Pasividad no solamente es el hecho de someterse y recibir golpes de parte de alguien, Por decir algo; pasividad quiere decir también la capacidad de recibir algo, sin pasividad no habría recepción. La sensibilidad consiste en recibir. Todo lo que es sensibilidad, sentimientos, la sensualidad también, todo eso consiste en recibir. Si ya no somos capaces de recibir, si no somos sensibles a nada, entonces lo que tenemos como resultado no es algo muy lindo”.

Buenos Aires, EdM, septiembre 2017


Descubre más desde Escritores del Mundo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.