La cautiva y El matadero, de Esteban Echeverría. Sobre la edición en la colección Colihue Clásica de esta dupla fundacional de la literatura argentina, por Alejandro Romagnoli

Obras fundacionales de la literatura argentina, La cautiva y El matadero de Esteban Echeverría constituyen lecturas ineludibles no solo para la crítica especializada, sino también para un conjunto mucho más amplio de lectores. Dupla clásica o clásico doble, resumen la obra de su autor, explican cierta zona de la literatura nacional del siglo XIX, marcan la del XX, nos interpelan aún.

Las ediciones de estos textos no escasean, por lo que el aporte que se pretendiera ofrecer necesitaba partir de este hecho. Ante todo, se buscó armar una edición cuidadosa con el establecimiento del texto y que discutiera explícitamente los criterios adoptados. (De ahí también que, junto con las notas que definen un término –a partir de diccionarios u otras fuentes de la época– o que reponen datos políticos, sociales o culturales, se incluyan otras que se detienen en particularidades prosódicas o métricas, variantes, erratas que en ocasiones no han sido tomadas por tales). No siempre se conceptúa como fundamental ese objetivo en la edición de clásicos nacionales, por lo que hay que decir que constituye una alegría –más allá de los méritos de este volumen en particular– que la colección Clásica de la editorial Colihue haya comenzado a publicar, bajo la inteligente y generosa dirección de Soledad Quereilhac, una serie dedicada a la literatura argentina (el próximo título será imperdible: Una excursión a los indios ranqueles, a cargo de Claudia Roman).

La cautiva se publicó por primera vez como parte de las Rimas en 1837 (Buenos Aires, Imprenta Argentina) y es esa edición la que se toma como base, puesto que fue la única que contó con la intervención del autor –según Juan María Gutié­rrez (1871: 5)–. Para el caso de El matadero, publicado póstumamente y cuyo manuscrito se desconoce, se siguió fundamentalmente la versión tal como se dio a conocer por primera vez en la Revista del Río de la Plata (1871), pero se cotejó con la incluida posteriormente en las Obras completas de don Estaban Echeverría (1874). En ambos casos la edición dependió de Gutiérrez, pero entre una y otra versión existen diferencias, algunas significativas (por ejemplo, la pérdida de una letra hace que una palabra cambie por otra: “tarazón” en lugar de “tarascón”).

Los temas abordados en el estudio introductorio son múltiples, puesto que también son variados los lectores a los que se dirige. Se incluye una cronología biográfica, una síntesis de la obra de Echeverría como escritor y publicista. Y se pone el foco en lo que anuncia el título del estudio, en “La construcción de una dupla fundacional”. Así, se analiza cómo “La cautiva” y “El matadero” fueron interpretados a lo largo del siglo XIX, del XX y en lo que va del XXI. En esa cadena o red de lecturas, se buscó dar lugar, junto a nombres como Juan María Gutiérrez, Ricardo Rojas, Noé Jitrik o Adolfo Prieto, a otros quizá menos visitados por la crítica pero que se revelan como ineludibles para entender esa tradición de lecturas: Paul Groussac, Arturo Giménez Pastor, Álvaro Yunque, Ernesto Morales, Ángel Battistessa. Se trató de pensar no solo cómo fueron leídas una y otra obra, cada una en su especificidad, sino conjuntamente. Un solo ejemplo: a fines del siglo XIX, el naturalismo atribuido a “El matadero” hizo que, en algunas ocasiones, también “La cautiva” fuera leída como una obra realista. Se procuró rastrear, asimismo, el derrotero editorial de estos textos, desde la primera antología dedicada al autor –la elaborada por Rafael Obligado en 1885– hasta la consolidación de estas obras como dupla editorial hacia mediados del siglo XX.

La edición incluye un extenso apéndice, dividido en tres secciones. La primera está dedicada a otros textos de Echeverría que, por distintos motivos, entran en diálogo con “La cautiva” y “El matadero”: se incluye el fragmento que se conserva de un poema titulado “Los cautivos”, pasajes de “Cartas a un amigo”, partes del largo poema Avellaneda y, completo, Apología del matambre.  Además, se incluye una novedad, un manuscrito inédito de Echeverría conservado en la Biblioteca y Archivo del Dr. Juan María Gutiérrez (Sala de Colecciones Especiales de la Biblioteca del Congreso de la Nación). El autógrafo lleva por título “Variantes de La cautiva” y está constituido por versos que parecen funcionar como verdaderas alternativas para los publicados en 1837. En el apéndice se incorpora, publicado en dos columnas, el cotejo de las variantes con fragmentos de la edición príncipe. (Todas estas cuestiones son comentadas en la Introducción).

La segunda sección del apéndice está consagrada a recuperar lecturas decimonónicas sobre Echeverría (Juan María Gutiérrez, Paul Groussac, Rafael Obligado, Luis B. Tamini, Martín García Mérou) y la tercera a consignar fragmentos críticos de los siglos XX y XXI (Rojas, Lugones, Giménez Pastor, Yunque, Morales, Battistessa, Palcos, Viñas, Jitrik, Borges, Sarlo, Piglia, Prieto, Iglesia, Rodríguez, Kohan, Batticuore). En la segunda, además de los mencionados, se incluye un texto adicional, un manuscrito también hallado en el curso de esta investigación. Se trata de una carta de José María Rojas, fechada el 3 de julio de 1837, en que le transmite a Marcos Sastre sus impresiones de lectura de dos partes de “La cautiva” (Colección Carlos Casavalle, en el Archivo Ge­neral de la Nación). Rojas era por entonces el ministro de Hacienda de Juan Manuel de Rosas y aquel por medio del cual Sastre habría logrado el favor oficial para hacer funcionar el Salón Literario en 1837 (Palcos, 1960: 57), espacio de encuentro para la joven generación romántica y donde se leyeron las primeras partes de “La cautiva” (las noches del 26 de junio y del 1 de julio de 1837). La carta, entonces, además de permitirnos asomar a la circulación del manuscrito de “La cautiva” –se publicaría recién en septiembre– y a ciertas operaciones de lectura tempranas, permite cuestionar determinadas interpretaciones que han pensado el poema como una intervención más bien directa en la política del momento.

Alejandro Romagnoli

Buenos Aires, EdM, junio 2023

Bibliografía citada

Gutiérrez, Juan María (1871), “Advertencia”, en Echeverría, Esteban, Obras completas de don Esteban Echeverría, t. III, Buenos Aires, Carlos Casavalle Editor/Imprenta y Librería de Mayo, pp. 5-8.

Palcos, Alberto (1960), Historia de Echeverría, Buenos Aires, Emecé.


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