Impresiones (antisensacionales) sobre Vivir de viaje de Sara Gallardo, por Dafne Casoy

Hasta ahora de Sara Gallardo había leído sólo su novela Eisejuaz (1971). Con Vivir de viaje, el libro que reúne las crónicas de viaje de Gallardo en la colección de Viajeras/ Viajeros que dirige Alejandra Laera para el Fondo de Cultura Económica y que fue preparada y prologada por Lucía De Leone, me encontré con una escritura muy diferente. Me sorprendió lo versátil. En especial, en las columnas de la revista Confirmado, cómo asocia, pasa de un tema a otro, con una libertad muy suya. Sin grandilocuencias, puede pasar de comentar el menú de un boliche a meterse con un contexto político. Los pequeños diálogos que suma, esas voces, pintan muy bien a los personajes.

            Me atraparon esas voces; que pueden ser tan diferentes a lo que hizo en Eisejuaz. La manera en que todo el tiempo le habla al lector; sin conexión aparente, puede asociar con la película Lawrence de Arabia (Lean, 1962), o comentar que tiene que sumar alguna frase más porque le sobra espacio en el papel. Hay un registro muy fuerte de la oralidad en varias de esas columnas. Los escritos de La Nación también son muy interesantes, aunque quizá se acercan más a otras columnas que se pueden leer hoy en día (claro que Sara lo hizo muchos años atrás).

            Hay frescura en las páginas de la sección “La donna è mobile”, donde retrata la moda, literatura y sociedad de la época y, otra vez, describe a los personajes más excéntricos con un estilo “muy Gallardo”, en que con pocos elementos le alcanza.

            La irreverencia, que menciona Lucía De Leone en el prólogo, es quizá lo más atrapante del libro. Una libertad para decir que se escapa de las modas y maneras de escribir encorsetadas. También hay un juego con la desinformación, con no contar lo que se espera de una crónica de viaje; se cuela un indicio en una de las columnas: “…lo único que pedimos a quienes vuelven de un viaje es que se abstengan de relatos” (p. 71). Pero lo cierto es que cuando se termina el libro te das cuenta que dejó muchísima información sobre los lugares, sus personajes —es genial cómo muestra los personajes a veces con poquísimos gestos, o situaciones, o pocas palabras—, sus maneras de vida. A veces le lleva un párrafo mostrarte un mundo. Y sin dilación, cambia de tema, como si te zarandeara.

            Al leer el libro hoy, llama la atención el poco registro que aparece de la dictadura argentina cuando sin embargo estaba en el exterior cubriendo esos años. Si bien parte de ese tiempo estuvo viviendo en Europa, seguía escribiendo casi diariamente para La Nación. Y es posible que no se lo hubieran publicado; pero al leer los relatos de todos esos años en el 2023, no deja de ser como un silencio que aturde.

            Se vislumbra, además, lo culta que era Sara, lo que sabía de tantos temas. Es en la manera en que entrevista, o hace un comentario al pasar donde esto se ve. No hace gala de eso, sólo lo usa para mostrarnos un poco más, habilitar nuevas maneras de ver.

            Vivir de viaje es un libro hermoso que acerca la mirada de una escritora que escribía con un estilo muy libre y desprejuiciado.

Dafne Casoy

Buenos Aires, EdM, junio 2023


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