El presente de los días en que se borran poemas de Miguel Hernández, por Bettina Caron

A mediados de octubre, el diario El País dio la noticia de que las autoridades madrileñas decidieron retirar los versos de Miguel Hernández que habían sido elegidos para el Memorial de la Guerra Civil. Sobre esta tristísima noticia, Bettina Caron ofrece una respuesta con un poema de Pablo Neruda y uno propio que comparte con los lectores de EdM.
Bettina Caron es poeta, escritora, docente y una de las investigadoras más notables de las problemáticas de lectura y los jóvenes en Argentina. Ha publicado, además de la serie Los cuentos de Cata (Colihué), los ensayos Posmodernismo y lectura (Editorial Del Zorzal, 2014) y El lector de carne y hueso –ese otro libro-. Una teoría del lector emocional (Metafrasta, 2019). Junto al escritor Carlos María Carón, fundaron hacia fines de los años 70 el taller literario de la Escuela del Sol, el primer espacio literario del país creado para niños y adolescentes que continúa abierto, y por el que ha pasado el mundo entero de la mitad de las escritoras, escritores, poetas, cantantes, compositores, etc., siempre y cuando al ingresar eligieran ser una foca parlante o un chancho perfumado.

          

Miguel Hernández (1910-1942)

Sentado sobre los muertos

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

[………]

“El Ayuntamiento de Madrid ha retirado los versos del poeta alicantino Miguel Hernández escogidos para esculpirlos en tres placas del Memorial de la Guerra Civil que el Gobierno de Manuela Carmena comenzó a construir durante su mandato en el cementerio de La Almudena. Esta decisión se suma a la del pasado noviembre, cuando el Consistorio de Almeida arrancó las láminas, con los nombres de los fusilados por el dictador Franco en Madrid entre 1939 y 1944, del monumento.” 

El PAÍS, 19/02/2020

Mi respuesta  o su respuesta… o la nuestra -en nombre de Latinoamérica, que acogió sus versos 

con el alma – bien puede ser este poema de  Pablo Neruda:

A MIGUEL HERNÁNDEZ, ASESINADO EN LOS PRESIDIOS DE ESPAÑA*

                      V

 +Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,
pastor de cabras, tu inocencia arrugada,
la escolástica de viejas páginas, un olor
a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado
sobre los montes, y en tu máscara
la aspereza cereal de la avena segada
y una miel que medía la tierra con tus ojos.

También el ruiseñor en tu boca traías.
Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo
de incorruptible canto, de fuerza deshojada.
Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora
y tú, con ruiseñor y con fusil, andando
bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes
que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego azul.
Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,
te escucho, sangre, música, panal agonizante.

No he visto deslumbradora raza como la tuya,
ni raíces tan duras, ni manos de soldado,
ni he visto nada vivo como tu corazón
quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

Joven eterno, vives, comunero de antaño,
inundado por gérmenes de trigo y primavera,
arrugado y oscuro como el metal innato,
esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que te buscan.
Estoy con los que un día llegarán a vengarte.
Tú reconocerás mis pasos entre aquellos
que se despeñarán sobre el pecho de España
aplastando a Caín para que nos devuelva
los rostros enterrados.

[……………..]

                               Ya se acerca
la luz a tu morada.
                              Miguel de España, estrella
de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,
no te olvido, hijo mío!
                                      Pero aprendí la vida
con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,
y encontré en mí no el llanto,
sino las armas
inexorables!
                                Espéralas! Espérame!

* Neruda, Pablo, Obras Completas, Canto General,  XII Los Ríos del Canto, V,  A Miguel Hernández asesinado en los presidios de España, Editorial Losada, Buenos Aires, 1956

 A Miguel Hernández

esbelta

en el instante único

de su perfección

esta rosa se secó, perpetuando

en su poesía

como la muerte, en los retratos

su frágil y eterna juventud.

                                                                                          Bettina Caron

Buenos Aires, EdM, octubre 2020


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