Geoffrey Hill (1932-2016) pasó sus últimos seis años de vida siendo Profesor de Poesía en la Universidad de Oxford. Los títulos son extraños, ¿no? Ser “tenedor de libros”, “copista”, “contador”, “botón”. Por eso Lucas Margarit, poeta y profesor de Literatura Inglesa (UBA), prefiere concentrarse en un poema y en el “poder de la palabra”.
Comenzaré con dos cronologías, una la de la publicación del poema; la otra, la que implica el título y nos lleva a considerar una sucesión de acontecimientos determinados por la relación intertextual bíblica: la creación y la serie de experiencias nuevas que se sucitan y presentan ante el yo poético.
La primera aparición de “Genesis” fue en una publicación de la Universidad de Oxford donde Hill aún era estudiante: The Fantasy Poets*. Al año siguiente se publica en la revista The Paris Review, Nº 2 en el verano de 1953 y posteriormente, ya en 1959, como inicio de su primer libro, For the Unfallen. Poems 1952-1958. Por una lado nos permitiría considerar el peso de este poema en el marco de su producción y también poder leerlo como una especie de inicio de un recorrido poético que tendrá como carácterística la complejidad en el uso de la palabra y la continua experimentación con las formas de enunciación.
Una pregunta que nace de la lectura de “Genesis” es ¿cuál es el poder de la palabra? ¿Es posible, tal como sostenía Georg Steiner en Lenguaje y Silencio, considerar el lenguaje como la causa de la enemistad entre el hombre y los dioses? Es evidente que la presencia de la marca religiosa se va a extender y va a recubrir toda la producción poética de Hill , tal como sucede en este poema inicial. La inevitable relación intertextual con el texto bíblico ya está anunciada en el título, luego en la sucesión de días en que se organizan las secciones en el poema y la detención en el día sexto como el último día en que el verbo crea en la historia bíblica, de allí que vemos cómo en el poema se coloca al yo frente a una creación donde su palabra en tanto voz poética entra en tensión con la otra palabra creadora, el Verbo o Dios. Hay un sujeto que enuncia desde una clara devoción religiosa, pero también una devoción que se torna cada vez más poética. Quizá también la pregunta en la poesía de Hill sea cómo poder armonizar estas dos perspectivas.
El poema se manifiesta entonces como una voz paralela a la de un dios que está ahora callado. Un sujeto que es también -como anunciamos antes, un lector religioso pero también poético: reescritura y traslación. Reescritura del Genesis desde una poética nueva y particular, para trasladar aquellos días iniciales cuando comienza el tiempo a la experiencia del poeta, a una experiencia que no sólo implica el nacimiento de la naturaleza sino también de la poesía y de la palabra que nombra nuevamente esa naturaleza. El poema hace mención al libro bíblico: Génesis, 8:21 y se mueve de la instancia creadora a la que recién aludíamos a la del observador de la creación de dios y de la naturaleza. Observar y recrear es entonces elegir las palabras que conservarán esta nueva perspectiva de la creación.
Es por ello que oposición y tensión sean el comienzo de esta recreación del mundo a través de la palabra:
Against the burly air I strode,
Where the tight ocean heaves its load,
Crying the miracles of God.
Por otra parte, también el poema pone en juego las posibilidades y el poder del lenguaje adánico y, en este caso, la posible perspectiva múltiple de este Edén degradado que es el mundo. Pero, ¿de quién es esta voz que nombra de nuevo esta naturaleza? La voz estridente de un Adán que preve su propia caída y su futura salvación es quizá una respuesta posible:
And by Christ’s blood are men made free
Though in close shrouds their bodies lie
Under the rough pelt of the sea
La voz de quien intenta comprender y para ello se dirige una y otra vez hacia la sugerencia de la imagen poética, no hacia la afirmación del dogma, de la figura de Leviatán a la de Cristo, luego de ver al fénix “like a legendary ghost”.Un poema inicial que ya anuncia una serie de recursos complejos de composición, siguiendo la línea de T.S. Eliot o del primer W.H. Auden. Una poesía que va ir complejizando los recursos y el uso del idioma a lo largo de su producción. A diferencia de Wordsworth –entre tantos otros- siempre creyó que la poesía debería alejarse del uso cotidiano de la palabra, ese estado de común presencia y comunicación. Para Geoffrey Hill la complejidad de la palabra poética tiene también un aspecto democrático y destaca siempre la “dificultad” como propia a nuestra existencia. Si la tiranía necesita y usa la simplificación de la palabra y la degradación del sentido y del uso del lenguaje, el poeta debe oponerse a esa simplificación y recurrir a diferentes recursos, ambigüedades y ambivalencias que requieran de la inteligencia del lector. Se considera su libro más importante Mercian Hymns (1971, hay una traducción hecha por Jordi Doce en el 2006) y ha escrito ensayos y críticas literarias que tienen ciertos ecos con sus poemas. Su libro póstumo The Book of Baruch by the Gnostic Justin (2019) es también de una factura complejísima. Geoffrey Hill murió en el año 2016.
*Hill, Geoffrey, The Fantasy Poets. Number Eleven, Oxford: OUP, 1958.
Lucas Margarit
Buenos Aires, EdM, abril 2020
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