Las mujeres se arreglan, se maquillan, se peinan y perfuman para salir a cenar o para ir a trabajar. Vengan o vayan a donde vayan, las mujeres siempre lo hacen en menor o mayor medida. Algunas con un gusto excepcional y otras con una destreza sorprendente. Por otra parte, el tren siempre fue mi principal medio de transporte. Creo que viajé en todas las franjas horarias posibles. Sin embargo, hubo siempre un encanto en la hora pico, porque es en ese mismo horario todos los días que una se cruza con las mujeres que se maquillan en el tren. Llegan al andén y en cuanto suben buscan un asiento a fin de emprender una tarea digna de todo reconocimiento y fascinación: maquillarse en un medio de transporte público atestado de gente y en pleno movimiento. Es destacable esa precisión tan elegante y sensual que sólo podría compararla en su aspecto técnico con la labor de un cirujano.
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