Reinaldo Arenas, en tono menor, por Andrés Monteagudo

Andrés Monteagudo es uno de los responsables de Editores Argentinos, una de las nuevas editoriales que reúnen en su catálogo desde textos de Leónidas Lamborghini y Hugo Savino a Jack Kerouac, Sam Shepard y Colección Reinaldo Arenas, de la que EdM hace un adelanto en este número.

“En el vórtice de la poesía areniana están la cólera y la rebeldía. Ellas lo alimentan, nutren su obstinación, lo fortalecen en la batalla cual dioses homéricos, lo conminan a mantener la ecuanimidad y el ritmo hasta el último aliento. Cólera y rebeldía solitarias. Arenas comparte el horror de Kurtz, el personaje de Conrad, que siente, en palabras de Camus, ‘la gran intensidad con que la naturaleza, o un paisaje, nos rechazan’”.

(Juan Abreu. Del Prólogo a Inferno. Poesía completa)

A veces ocurre que en eso que podríamos llamar el “destino editorial” de un escritor, la obra legada, resultado de una continuidad en la escritura pero también de los azares de la fama post mortem unidos a las tensiones imprevisibles de albaceas y editores, aparece como una totalidad hipotética sometida a divisiones internas e inquietantes; olvidos persistentes que conducen a la remoción de ciertos libros dentro de un mercado de bienes simbólicos cada día más preocupado por la rentabilidad de lo nuevo.

La incomodidad que como lectores siempre nos causó este ambiguo fenómeno de reconocimientos y exclusiones, que combina la obsecuencia y que, como veremos, provoca la segregación de títulos onerosos hacia el subsistema de las ediciones independientes, nos dio una buena razón para diseñar una colección que reuniera algunos libros postergados de Reinaldo Arenas. Libros que, como decía Leónidas Lamborghini, debían remover el estofado.

Sin abandonar la periferia, que por cuestiones geopolíticas no podemos obviar, quisimos apostar a un juego diferencial y peligroso en el almacén ideológico de libro. Una inversión osada, teniendo en cuenta la estructura de nuestro emprendimiento y los valores oscilantes de la moneda extranjera, que a su vez contradijera esa lógica dependiente y mutiladora desde donde se construyen, según nuestro parecer, barreras negadoras del deseo del lector, murallas paradójicamente instaladas dentro del propio campo intelectual.

Porque la obra de Reinaldo Arenas (1943-1990), ese prodigio de la escritura que en 1977 Héctor Libertella incorporaba a una lista de escritores de vanguardia en su ensayo Nueva escritura en Latinoamérica,[i] ha venido sufriendo a lo largo de más de cinco décadas los embates de distintas políticas editoriales que si bien por momentos la instalaron en “el candelero” al reiterar el énfasis sobre algunas creaciones (como es el caso de la ficción autobiográfica Antes que anochezca con sus derivas operísticas y hollywoodenses), al mismo tiempo dejaron ir “por la libre” (expresión hasta donde sé típicamente cubana) una serie de textos menores, salvados por la actitud reparadora de algunos amigos, como los Camacho, al editar su correspondencia,[ii] profesores universitarios, como Enrico Santí y Nivia Montenegro, quienes exploraron los Reinaldo Arenas Papers de la Universidad de Princeton y compilaron su prosa disgregada,[iii] o personalidades del mundo del libro, como Juan Salvat, editor cubano residente en Miami, quien puso en circulación, bajo el sello Ediciones Universales, una decena de títulos del escritor nacido en Holguín.

La obra de Arenas parece entonces estar dividida en dos grandes grupos según el modo en que fueron editados sus libros. Los cuentos y novelas publicadas en Tusquets son muy conocidas y celebradas; las piezas de teatro, las novelas cortas y los ensayos, editados por sellos menos prestigiosos, en cambio, casi no han sido leídos entre nosotros.[iv] Es probable, además, que las cinco novelas que el autor organizó bajo el nombre de Pentagonía o “la historia secreta de Cuba” (integrada por Celestino antes del alba, El palacio de las blanquísimas mofetas, Otra vez el mar, El color del verano y El asalto) hayan formado una suerte de canon autoproclamado, al que debemos anexar El mundo alucinante, la gran novela latinoamericana por su tema y por el modo de articular la relación entre literatura y tradición. Por otra parte, hay algo de balzaciano o de dulouziano en esta saga literaria que ocupa toda una época histórica y que describe los antagonismos que conmueven cada etapa con sus adhesiones, transgresiones, traiciones y muertes. La impronta autobiográfica de la Pentagonía y cierta posición de sujeto (frente al basurero de la historia) se combinan con una fuerte melancolía que adelanta el finale tragico de la parodia revolucionaria.

Mientras que este conjunto de libros logra ocupar un lugar destacado en las grandes cadenas, propiciando reimpresiones y recolocaciones en sucesivas colecciones, la producción menos transitada de Arenas iba a ser publicada por pequeñas casas editoriales nacidas en medios sin abundancia. Editoriales que, a pesar de todo, desde su marginalidad, evitaron que las obras “marginales” de Arenas fueran arrojadas directamente al “ostracismo”, según la triste fórmula de Ángel Rama. Esta producción subalterna está vinculada en su génesis con trabajos que desbordaron su proyecto literario mayor; son escrituras movidas por la urgencia de politizar (de reescribir) un clásico; de escribir una novela de viajes, o una novela sin cortes, poemática; de reunir en una antología sus textos políticos más importantes o de componer mediante fragmentos inconexos una obra de teatro.

Impresos en tiradas incapaces de sostener una amplia distribución en España y América Latina, estos trabajos planteaban un obstáculo frente al desafío o la necesidad de establecer un balance y, en consecuencia, elaborar esa lectura prorrateada de la literatura de Reinaldo Arenas que esta colección viene a promover. En todo caso, era imprescindible poner en foco aquellos libros “no tan leídos” del gran autor cubano (categoría inventada por Josefina Ludmer en El cuerpo del delito).

La colección Reinaldo Arenas ofrece los siguientes títulos:

*Inferno. Poesía completa. Publicado por Lumen en 2001, el mismo año que Adriana Hidalgo edita Voluntad de vivir manifestándose, con ilustraciones de Jorge Camacho. La reedición argentina de la poesía completa acerca nuevamente a los lectores de poesía latinoamericana Leprosorio, la trilogía poética que incluye El Central, escrito por Arenas en un central azucarero de Pinar del Río al que había sido confinado por su “conducta impropia”, publicado en 1981; Morir en junio y con la lengua afuera; y Leprosorio, ambos escritos, en palabras de Abreu, en “épocas aciagas”.

*Viaje a La Habana. Novela en tres viajes. En esta novela escrita en el exilio, Arenas articula tres viajes a una ciudad terrible, reino de la soledad, “la única que nos salva”. Cada uno de los viajes presenta un modelo de feroz supervivencia que presupone la destrucción definitiva de los lazos. Publicada el año de su muerte por Mondadori en España y por Ediciones Universal en Miami (con reimpresiones en 1995 y 2001).

*Arturo, la estrella más brillante, escrita en 1971, publicada por primera vez en 1984 por la editorial andaluza Montesinos. Esta novela presenta varios de los núcleos temáticos que se observan a lo largo de su obra narrativa: homofobia, persecución, necesidad de libertad. Empieza con una dedicatoria: a Nelson Rodríguez Leyva, escritor cubano que después de ser enviado a un campo de “reeducación sexual” (oficialmente UMAP), enloquece y termina fusilado cuando intenta desviar, granada en mano, un avión hacia Florida. El personaje Arturo sobrevive al destino concentracionario por efecto de una imaginación excesiva, que se potencia por la ficción de último aliento de la novela sin cortes, donde la locura se superpone con la muerte. En 2001, Ediciones Universal lanza la primera reedición.

*La Loma del Ángel es una reescritura de la novela del siglo XIX cubano Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde. Escrita en Estados Unidos, y publicada por Dador ediciones (Málaga, 1987), en esta novela breve (sobre todo si se la compara con su modelo) Arenas trabaja con el procedimiento de reutilización del pasado histórico al que había recurrido en la “novela de aventuras” sobre Fray Servando Teresa de Mier y en el cuento “El cometa Halley”. Fue reeditada por Ediciones Universal en 1995.

*Persecución. Cinco piezas de teatro experimental. El autor declara en la Presentación: “El tema fundamental que une a estas cinco piezas es el de la represión o la persecución. Las mismas, aunque casi independientes, se enlazan unas con otras como fragmentos de un todo que se puede armar o desarmar de diferentes maneras”. Escrito en Cuba y Estados Unidos, entre 1973 y 1985, fue publicado en 1986 por Ediciones Universal.

*Necesidad de libertad. La primera edición de los ensayos políticos fue realizada en 1986 por la editorial Kosmos de Ciudad de México; en 2001 es reeditado por Universal y en 2012 por la editorial sevillana Point de Lunettes. José Abreu Felippe advierte que se trata de “un libro insólito y quizás único en el panorama de la literatura cubana. Una pieza original, rara, que encarna el espíritu desgarrado, rebelde y burlón, como el propio autor, de la llamada generación del Mariel”.

Todas estas producciones hasta el momento más o menos inaccesibles empezaron a demarcar una zona menor de la literatura de Arenas, a la sombra del mercado editorial hegemónico. Un “lado B” que internamente presentaba dos grandes grupos según el modo y la frecuencia con que habían sido publicados los títulos que lo componen.

Inferno. Poesía completa (Editores Argentinos, 2018) y Viaje a La Habana (Editores Argentinos, 2019), editados originalmente por Lumen y Mondadori, tuvieron una distribución considerable, lo que les permitió el paulatino acoplamiento al corpus ya conocido del autor. Sin embargo, Persecución (Editores Argentinos, 2019), Arturo, la estrella más brillante (Editores Argentinos, 2019), La Loma del Ángel (detenida en imprenta a causa de la cuarentena) y Necesidad de libertad (en preparación) eran hasta hoy joyas inhallables o remotas, conminadas a una injusta lejanía instalada en el mercado de valores de la literatura.

Para contrarrestar la tendencia al silencio que promete la obra sin difusión y, en particular, intentando verificar ese aliento, ese ritmo y esa voz que emanan de la literatura de Reinaldo Arenas en una dirección que seguro la crítica puede señalar, incorporamos a nuestro catálogo de literatura en español (además de los seis libros de Arenas) dos libros de Juan Abreu, nacido en La Habana y radicado en Barcelona, autor de Garbageland (Mondadori, 2001), Cinco cervezas (Poliedro, 2005), Diosa (Tusquets, 2007), El gen de dios (Linkgua, 2011), De sexo (Hypermedia, 2017) y Emanaciones 2008-2011 (Hypermedia, 2019), entre otros. Un escritor del que puede decirse que, como Thomas Bernhard, despliega una “furiosa invectiva” para abordar los temas candentes que lo convocan; iconoclasta y protagonista de rencores, demoledor de mitos. En busca permanente de una escritura documental, en los límites de la ficción, Editores Argentinos publicó de su autoría: A la sombra del mar. Jornadas cubanas con Reinaldo Arenas ([1998] 2016), testimonio de una relación entre escritores y de una experiencia (de persecuciones y de pobreza) de la que Abreu extrae los sedimentos de una ética y regala una visión justa y refinada de su amigo, a quien asiste en los años oscuros del Parque Lenin y con quien emprende el éxodo norteamericano; y la primera parte, inédita hasta ahora, de sus memorias: Debajo de la mesa (2016), texto que lleva los signos de la paranoia y la esperanza, en una primera persona que, absorbida por el inconformismo y la afrenta, vuelve a la lectura de su pasado, fundido en un mar de carencias que, no obstante, irá sorteando por medio de una sexualidad y de una imaginación liberadoras.

Por último, queremos destacar que, más allá (y más acá) del previsible cotejo de las ediciones, el “resultado” al que llegamos también se lo debemos al diálogo que fuimos entablando con herederos, amigos escritores y editores de Reinaldo Arenas. Este diálogo productivo, esta lectura estratégica de un conjunto de textos en una coyuntura específica en la que interactúan ciertas personas especiales, es el punto de partida desde donde pensamos la colección que estamos presentando.

Contábamos con la experiencia de haber editado los diarios de Jack Kerouac (Diarios. 1947-1954. Mundo soplado por el viento), la correspondencia de Sam Shepard y Johnny Dark (Dos buscadores. Correspondencia 1972-2011) y los textos recopilados por James y Elizabeth Knowlson sobre Samuel Beckett (Recordando a Beckett. Entrevistas inéditas a Samuel Beckett y testimonios de quienes lo conocieron). Salidos de la misma usina, los libros de la colección Reinaldo Arenas son mucho más que la excusa para imprimir un bello rostro: en un clima de apacible extrañeza, irrumpen con su risa sarcástica y prometen enraizar justo allí donde “la naturaleza, o el paisaje”, les negaban la posibilidad de seguir manifestándose.

 Andrés Monteagudo

Buenos Aires, EdM, julio 2020

Recomendamos la lectura del adelanto de Arturo, la estrella más brillante en este número de EdM.


[i] Publicado en Caracas por Monte Ávila. El interés que despertó en el sello venezolano el  relevamiento crítico de Libertella se confirmaría con la publicación en 1980 de El palacio de las blanquísimas mofetas y, dos años después, con la reedición de Celestino antes del alba.

[ii] Cartas a Margarita y Jorge Camacho (1967-1990), Sevilla, Point de Lunettes, 2010.

[iii]  Libro de Arenas. Prosa dispersa 1965-1990, México, Dge Equilibrista, 2013.

[iv] No fue una sorpresa descubrir que estos trabajos desplazados, menores, iban a encajar infinitamente en la máquina omnívora de la verdad que es la literatura de Reinaldo Arenas.