Adelanto: Memoria y derechos humanos: el desafío pedagógico, por Susana Nanni

Susana Nanni, investigadora y docente de Lengua y literaturas hispanoamericanas en la Università degli Studi Roma Tre (Italia), es la coordinadora de este volumen que reúne ensayos de autoras y autores de diversas disciplinas sobre las posibilidades de la memoria como herramienta de construcción de un pasado compartido y elemento fundamental de la identidad. Cada uno de los ensayos es abordado desde posibles estrategias pedagógicas en distintos contextos escolares. 
El libro será publicado en el segundo semestre del año por Nova Delphi (Roma), en su colección Academia.
EdM acerca a sus lectores un fragmento de la introducción de Susana Nanni.

Introducción: la memoria en movimiento

En el marco de las políticas de la memoria que se pusieron en marcha en distintas formas e intensidad, según los países y sus contextos sociopolíticos, este libro surge de la voluntad de indagar el rol de la pedagogía en la transmisión de la memoria del pasado reciente –específicamente argentino– y la consolidación de los derechos humanos, dentro y fuera del ámbito educativo escolar y universitario, a partir de un enfoque interdisciplinario y transnacional. Por ello, cabe hacer hincapié desde estas primeras líneas en que por “derechos humanos” no nos referimos exclusivamente a aquellos violados durante la última dictadura cívico-militar argentina, sino que –a partir de aquel contexto– asumimos una noción más amplia (en el tiempo y en el espacio), que incorpora una perspectiva universal de derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, individuales y colectivos.

Por lo que atañe al específico ámbito escolar, a partir de la transición democrática (1983), luego con la sanción de la Ley Federal de Educación (1993) y, después, de forma considerablemente evidente durante la época kirchnerista (concretamente, con la Ley Nacional de Educación de 2006), el espacio educativo enfrentó cuestiones relativas a los contenidos y las formas para incorporar el pasado reciente a su currículo: institución de la enseñanza obligatoria de los derechos humanos en la educación básica (1993) y en la escuela media (1997), selección y adopción de textos (por ejemplo, el Nunca Más, en 1995), conmemoración de fechas emblemáticas en el calendario escolar (el 16 de septiembre y el 24 de marzo, entre otras), abordaje de nuevos temas y actualización de los contenidos de historia, reformulación de los programas de estudio en el currículo escolar, creación de actividades extra-curriculares, encuentros con autores, testigos y otros actores sociales, en el amplio abanico de iniciativas promovidas (Jelin y Lorenz, 2004). En el ámbito específicamente universitario, se engendró un proceso de legitimación – entre otros – de la “historia reciente”, un “campo en construcción” que dentro de unos años llegaría a convertirse en una disciplina historiográfica “en expansión” (Franco y Levín, 2007; Franco y Lvovich, 2017; Alonso).

Además, a los efectos de este trabajo, cabe recordar que en el terreno de la literatura la vuelta a la democracia conllevó un gran impulso a la producción, edición y difusión de literatura infantojuvenil, si bien hubo que esperar más de una década para hallar textos pensados y escritos para lectores jóvenes, que verbalizaran de manera directa la traumática historia reciente del país. Al mismo tiempo, este impulso se potenció con la reedición de libros infantiles censurados bajo dictadura por “exceso de imaginación”, por “ilimitada fantasía”, por presentar una “simbología confusa”, por tener una finalidad de “adoctrinamiento” que resultaba “preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo”, o “por carencia de estímulos espirituales y trascendentales” (Gociol e Invernizzi, 2002; Pescelvi, 2014). En la conformación del corpus de textos literarios sugeridos para trabajar en el aula y escritos específicamente para adolescentes (Nofal 2003, 2006), ha sido relevada la ausencia – por lo menos hasta los años noventa – de una literatura de la memoria (Codaro, 2014), que, en esos años, ya ocupaba un lugar preponderante en las lecturas de un público de mayor edad: vale decir, un corpus de textos que aún no circulaban en las aulas escolares, sino más bien en librerías y bibliotecas. A este respecto, resulta fundamental tener presente que los textos publicados desde mediados de los noventa fueron editados durante la época menemista, de claras políticas de olvido, perdón, y reconciliación nacional.

En síntesis, y en términos de “narrativas de la memoria”, se pueden distinguir varias etapas que marcan las variaciones de los usos del pasado y la existencia de un terreno de disputas por la memoria; memoria, entendida como representación colectiva de un pasado tal como se forja en un determinando presente acorde con los pensamientos dominantes de la sociedad de cada época (en términos de Halbwachs: según los “marcos sociales”), cumpliendo un significativo papel cultural en el fortalecimiento del sentido identitario social (Traverso, en Franco y Levín, 2007). Al discurso militar de la “guerra sucia contra la subversión” (1976-1982) proclamado para justificar la brutal represión implementada durante la dictadura cívico-militar, sigue –al empezar el proceso de transición democrática, en particular, con la constitución de la conadep y la elaboración del informe Nunca Más– la “teoría de los dos demonios” (1983-1986), que insinúa una imagen de la mayoría de la sociedad argentina como ajena o víctima del enfrentamiento entre la violencia revolucionaria y la violencia del terrorismo de Estado que se le opuso; al mismo tiempo –con los juicios a las juntas militares y el boom mediático del show del horror que mostraban las evidencias de las atrocidades cometidas por los militares– empieza a emerger una “memoria del Nunca Más”, donde se hace evidente el predominio de la voz de los sobrevivientes y familiares de las víctimas, que ha plasmado la interpretación más difundida (no exenta de conflictos) que la sociedad tiene de lo vivido bajo el terrorismo de Estado. Hacia la mitad de los años noventa, empiezan a producirse      –paralelamente a una narrativa de “reconciliación nacional” que se divulgaba con las políticas del olvido del gobierno menemista– textos escritos y fílmicos, prevalentemente de carácter biográfico, autobiográfico y documental que conforman lo que se ha definido el “boom de la memoria” (1995-2003): paradójicamente, fue en un contexto político de ausencia de justicia, pero en un renovado clima cultural y social (fundamentalmente, tras las huellas de las declaraciones de Adolfo Scilingo en El vuelo de Horacio Verbitsky en 1995, el surgimiento de h.i.j.o.s. en en ese mismo año, y la multitudinaria movilización en el vigésimo aniversario del golpe), que empezó a editarse una nueva producción testimonial que repolitizaba la figura del desaparecido, haciendo emerger una memoria de militancia que rehistorizaba las humanidades de los desaparecidos y los sacaba de la sola condición de víctimas en la que se habían anclado a partir del Informe Nunca Más (Crenzel, 2014). Los primeros años de la época kirchnerista están marcados por obras ficcionales y documentales donde las voces de los hijos se tejen en una multiplicidad de versiones, y se entrelazan con obras ensayísticas e historiográficas engendrando un debate ya no sólo sobre lo ocurrido en el pasado reciente argentino, sino sobre lo que se ha denominado la historia de las narraciones de la memoria: “etapa que expresa la tensión de la memoria por sus narrativas, narradores y sus teoréticas de las narratividades” (Casullo, 2016: 24).

De hecho, a partir de 2003 hasta 2015, los Derechos Humanos pasaron a ocupar un lugar privilegiado en la escena pública –hasta el punto de definir a la “política de la memoria” como política de Estado–, debido a que, durante los gobiernos Kirchner hubo un fuerte impulso a las políticas de la memoria como respuesta institucional a las demandas de los organismos de derechos humanos, con el protagonismo central de víctimas y familiares. Junto con la proliferación de los “juicios por la verdad”, el Estado implementó políticas de memoria de diverso tipo: en las marcas territoriales, como la reapropiación de los centros clandestinos de detención y su transformación en sitios de memoria y derechos humanos; la constitución de Comisiones Provinciales por la Memoria; la creación de archivos y centros de documentación; la consagración de fechas conmemorativas; las políticas de reparación económica a las víctimas de la represión, y el compromiso en la recuperación de los hijos de desaparecidos. En el diálogo con la política, y en línea con estas iniciativas políticas y culturales, la educación – específicamente la escuela – ha sido identificada como un espacio propicio, si bien conflictivo y problemático, para desarrollar proyectos de rememoración del pasado reciente (Legarralde, Brugaletta, 2017; Zysman, 2015: 207-278). La escuela: en tanto ámbito privilegiado para construir vínculos entre el pasado y el presente, con vistas al futuro; en tanto institución clave para la transmisión no solo de conocimientos específicos sino también de valores; en tanto uno de los terrenos más fértiles donde construir identidades colectivas a partir de distintas individualidades (de alumnos y profesores); en tanto momento de síntesis y de encuentro entre diferentes culturas y visiones del mundo, en el que se edifica la construcción de la igualdad de los derechos y el reconocimiento del “otro”, considerando el pluralismo una riqueza; la escuela, en tanto órgano vital para el desarrollo de la sociedad misma.

A partir de estos umbrales –en el marco de las disputas por la elaboración histórica de los pasados traumáticos recientes en la región latinoamericana y las actuales pugnas por las memorias de estos acontecimientos– en el ámbito educativo se ha ido patentizando el rol determinante de la “pedagogía de la memoria”, entendida como un variado conjunto de prácticas pedagógicas, programas educativos, políticas de formación docente, producción de diseños curriculares y de materiales didácticos, destinados a la transmisión de la memoria del traumático pasado reciente del país y a la consolidación de los derechos humanos en la actualidad.

Índice

-Introducción: la memoria en movimiento, de Susana Nanni

-Marcos sociales y pedagogía de la memoria en la Argentina 2020, de Emilio Crenzel
“En este trabajo, tras presentar los debates sobre la posibilidad de conocer y comprender experiencias límite, analizaré como las premisas canónicas sobre el período de radicalización y dictadura en la Argentina son interrogadas por las ideas y representaciones que circulan en distintos marcos sociales del país y los desafíos que estos suponen a la transmisión de sentidos sobre este pasado.”

-“Historia Reciente”, conflictos memoriales y educación en la experiencia argentina, de Luciano Alonso
“¿Qué sería la “historia reciente”? En el caso argentino los acontecimientos traumáticos con fuerte presencia social de las décadas de 1960 a 1980, fueron los objetos privilegiados a partir de las cuales se pensó inicialmente la especialidad. Fue ese “pasado que no pasa” constituido por un período de violencias, el que impuso una temporalidad de fuertes connotaciones políticas a una práctica historiográfica específica.”

-La Perla y la historia reciente de Córdoba. Huellas, fragmentos y acciones para hacer visible lo oculto, de Ana Carol Solis
“Este capítulo se interroga por las primeras huellas, fragmentos y acciones que ayudaron a visibilizar la existencia de los centros clandestinos en el territorio de Córdoba durante la última dictadura cívico militar y los primeros años de la posdictadura. En particular se propone mostrar y contextualizar diferentes intervenciones y fragmentos de un relato en construcción que ayudaron a hacer visible la existencia de La Perla como centro clandestino.”

-El mar y la serpiente y el compromiso pedagógico de Paula Bombara, de Angela Di Matteo
“…¿cómo contar la memoria de este pasado traumático desde el espacio escolar? ¿Cómo contar el horrorismo sin que niños y adolescentes queden traumatizados? Dicho de otro modo, “¿cómo nombrar lo feo, lo terrible, lo siniestro”? Con esta pregunta que abre su ensayo sobre los domicilios de la memoria en la literatura infanto-juvenil argentina, Rossana Nofal pone el centro de la cuestión en el problema de la transmisión.”

-Del recuerdo intangible a la rememoración pública. El encuentro de autores, protagonistas y lectores como lugar de memoria, de Paula Bombara
“Cuando se concreta la reunión entre quien escribió y quien leyó, el intercambio sobre cómo fue alojada la obra en el lector y cómo fue gestada y alojada por el escritor, pone de manifiesto discursos íntimamente ligados a la identidad, tanto de quien escribe como de quien lee. Esta situación de intercambio y sensibilización compartida se hace harto evidente cuando los textos leídos abordan temáticas relacionadas con la identidad y los Derechos Humanos.”

-Memorias balbuceantes. Historias mínimas ante el horror, de Sandra Lorenzano
“Estas páginas nacen del cruce de tres pasiones: la pasión por la memoria, la pasión por la lengua y la pasión por las “historias mínimas”. Así, lo que debería haber sido una reflexión sobre la enseñanza del pasado y las luchas de los derechos humanos en la Argentina de la posdictadura, se ha convertido en un collage de pequeñas imágenes que cruzan lo personal con lo social y lo político. Como lo escribió alguna vez Beatriz Sarlo: es imposible para muchos de nosotros no hablar de estos temas desde la primera persona.”

Los autores

Emilio Crenzel es investigador del conicet y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Es autor de: La historia política del Nunca Más: La memoria de las desapariciones en Argentina (Siglo xxi, 2008 y 2014), Memorias enfrentadas: el voto a Bussi en Tucumán (Universidad Nacional de Tucumán, 2001) y El Tucumanazo (ceal, 1991); es editor de Los desaparecidos en la Argentina: Memorias, representaciones e ideas (1983-2008) (Biblos, 2010) y co-editor de Las luchas por la memoria en América Latina: historia reciente y violencia política (unam, 2015). Integra el Colectivo de Historia Reciente (Argentina) y el Human Rights Subcommittee of the Committee on Academic Freedom and Human Rights de la Latin American Studies Association (lasa).

Luciano Alonso es profesor de Historia Social y Teoría Social en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe, Argentina), donde es director del Centro de Estudios Sociales Interdisciplinarios del Litoral e integrante del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral (unl-conicet).Es autor de Luchas en plazas vacías de sueños. Movimiento de derechos humanos, orden local y acción antisistémica en Santa Fe (Prohistoria Ediciones, 2011); con Gabriela Águila (eds.), Procesos represivos y actitudes sociales: entre la España franquista y las dictaduras del Cono Sur (Prometeo Libros, 2013); y con Natalia Vega (eds.), Lugares de lo colectivo en la historia local. Asociaciones, trabajadores y estudiantes en la zona santafesina (María Muratore, 2017).

Ana Carol Solis es profesora adjunta de las Cátedras de Historia Argentina II de la Escuela de Historia, y de Historia Argentina Contemporánea de Ciencias de la Información de la UNC. Es investigadora del CIFFyH y del CEA de la misma universidad e integrante del Programa de Derechos Humanos de la FFyH. Entre sus publicaciones se señalan Gordillo M., Arriaga A.E., Franco M.J., Medina L., Natalucci A., Solis A.C., La protesta frente a las reformas neoliberales en la Córdoba de fin de siglo (Ferreyra, 2012); y Solis A.C., Ponza P., Córdoba a 40 años del golpe. Estudios de la dictadura en clave local (eBook, Secretaría de Ciencia y Técnica, FFyH, UNC, 2016).

Angela Di Matteo es docente de Lengua y literaturas hispanoamericanas en la Università degli Studi Roma Tre (Italia). Entre sus últimas publicaciones se señalan Giro intersubjetivo y ética de la relación: olvido y amnesia en las memorias desdobladas de Mariana Eva Pérez y Anabella Valencia (“Orillas”, 2019), Teatro mapuche en Argentina: la memoria onírica del genocidio en Pewma de Miriam Álvarez (“Confluenze”, 2019) y Nuovo Teatro Guadalupano. La Madonna di Guadalupe nel teatro messicano del Novecento (Nova Delphi Libri, 2019).

Paula Bombara es creadora y directora de la colección de comunicación científica para primeros lectores “¿Querés saber?” de Eudeba. En 2011 ganó el premio de literatura SM Argentina. Sus libros se encuentran entre los destacados por la Asociación Internacional de Literatura Infantil y Juvenil, IBBY, en varios países, por el Banco del Libro de Venezuela, por la Biblioteca de la Juventud de Munich y por la Fundación Cuatrogatos de Miami.

Sandra Lorenzano es investigadora de la UNAM, profesora de la Escuela Española, Middlebury College, Vermont (USA). Coordina el proyecto internacional “Cultura y migración” (UNAM-Unesco-Universidad Autónoma de Madrid) y de los libros La literatura es una película. Revisiones sobre Manuel Puig (UNAM), Aproximaciones a Sor Juana (FCE), Políticas de la memoria: tensiones en la palabra y la imagen (Ed. Gorla), Lo escrito mañana. Narradores mexicanos nacidos en los sesenta (Ed. Axial) y Pasiones y obsesiones. Secretos del oficio de escribir (FCE). Es autora de Escrituras de sobrevivencia. Narrativa argentina y dictadura (Mención Especial en el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas), los poemarios Vestigios (Pre-Textos) y Herencia (Vaso Roto Ediciones), así como de las novelas Saudades (FCE), Fuga en mí menor (Tusquets), La estirpe del silencio (Seix Barral, Nova Delphi Libri) y El día que no fue (Alfaguara).

Susanna Nanni es investigadora y docente de Lengua y literaturas hispanoamericanas en la Università degli Studi Roma Tre (Italia). Entre sus publicaciones, se señalan Trame narrative, intrighi di potere. La cospirazione nella letteratura ispanoamericana contemporanea (Aracne, 2017) y los artículos “Cuerpo y memoria: ¿Quién puede borrar las huellas?” (Centroamericana, 2017) y “Post-memorias entre pasado y futuro: Mi vida después, de L. Arias” (Orillas, 2019). Ha traducido libros sobre la historia reciente argentina. Desde hace varios años realiza proyectos didácticos e investigaciones sobre memoria y derechos humanos.