A propósito de Contéstame, baila mi danza de Diana Bellessi, por Yaki Setton

Contéstame, baila mi danza. Antología de poetas norteamericanas

Selección, traducción y notas de Diana Bellessi

Buenos Aires, Salta el Pez, 2019. 658 páginas

De prólogo a prólogo: Dancemos, Diana, dancemos poesía

“La tarea central de mi vida ha sido la escritura del poema”, nos dice la primera frase del prólogo de la nueva edición de Contéstame, baila mi danza. Quien habla allí es Diana Bellessi, la poeta santafesina nacida en el pueblo de Zavalla, a unos pocos kilómetros de Rosario. Nos confiesa, entonces, en esta breve frase inicial, ese encuentro o mejor dicho ese entendimiento, el sentido que ella le da a su propia vida (“mi vida” es sin duda eso desde su nacimiento hasta ahora) y a aquello que escribe. En el caso de la poeta, una “tarea”, un hacer en el modo de aquello que no se puede evitar hacer y que es en definitiva una búsqueda, llegar al encuentro de ese, de cada poema. 

Y sigue Diana, despliega aún más estas palabras iniciales; “de los diversos trabajos que se desprenden de este núcleo central, podría reconocer tres: la enseñanza, la escritura reflexiva y la traducción”. Porque la obra de una escritora se arma en esa totalidad: en el pasar con generosidad su saber hacer a las nuevas generaciones, en el pensar sobre lo hecho y en el aprehender a través de la traducción sobre las lecturas de otras y otros.

Por ello, como una obra en proceso, y al mismo tiempo como la culminación de un largo camino de lectura, escritura y aprendizaje, esta nueva edición bilingüe de Contéstame, baila mi danza de fines del 2019 en Ediciones Salta el pez parece haber llegado a su forma definitiva: Antología pionera en la traducción de poesía norteamericana al español escrita por poetas mujeres es justamente esta época, donde las voces femeninas son al fin escuchadas, la que quizás pueda leerla en su forma plena y total: 13 voces reunidas en modo bilingüe traducidas por Diana Bellessi.  Antología de siete poetas (Ediciones último Reino, 1984), luego de diez (Angría, 1994) y finalmente de trece; es esta cifra impar, indivisible con exactitud, la que da término a un largo proceso de construcción de 35 años dentro del mundo poético de esta excelsa poeta.

“Las traducía para entenderlas mejor. Para entender mejor que sucedía allí en inglés, para leerlas mejor. En realidad fueron traducciones de lectura, muchos años después, cuando ya tenía un archivo importante, me pareció que podía armar una antología y eso fue lo que hice.”

La piedra es el poema, Lago Puelo- Cdro. Rivadavia, 2014, p. 84.

Así, Diana Bellessi, poeta, ensayista y maestra de varias generaciones de poetas completa y explicita un aspecto de una parte de su trayectoria poco visible por la acotada edición de 1984 y por la ausencia en las librerías argentinas de la segunda edición venezolana de 1994:  el de su talento como traductora por que los poemas fluyen con naturalidad en su versión española. Son fruto de la mixtura entre la experiencia de vida de su viaje a pie por América durante la primera mitad de los ´70 y el aprendizaje del inglés a través de lectura de poesía norteamericana contemporánea.

“Las comencé a leer cuando andaba de mochilera por Estados Unidos, cuando recalé en Nueva York y empecé a trabajar en una fábrica metalúrgica. Me enseñaba inglés por las noches, solita, y la manera de enseñarme era leyendo libros de poesía. Entonces, descubrí a Denise Levertov. Ella fue la primera poeta norteamericana que leí y traduje. Después vinieron Rukeyser, Rich, Jordan y todas las demás.” 

Por ello es valioso comparar ediciones y prólogos de esta antología en relación con lo que fue el progreso de su obra. En 1984 solo había publicado dos libros Crucero ecuatorial (Sirirí, 1981) y Tributo del mudo (Sirirí, 1982) mientras que en 1994, año de la segunda edición de la antología, ya se habían dado a conocer Danzante de doble máscara (Ultimo reino, 1985), Eroica (Libros de tierra firme, 1988) y El jardín (Bajo la luna nueva, 1992);  libros fundamentales en la construcción de su estilo, una voz de mujer erótica y política inédita y sin ambages para la época y que ubicaron a nuestra poeta de Zavalla  en el centro del campo de la poesía argentina de la posdictadura.

La edición de 1984 tiene un breve prólogo de dos concisas carillas, cuya voz se enuncia en una primera plural. A modo de manifiesto que pone en cuestión el escaso reconocimiento que ha tenido la poesía escrita por mujeres, y aún más su traducción, la selección es reivindicada justamente por lo que es obvio ” las seis son mujeres”. ¿También es obvio que las seis son excelentes poetas? Bellessi despliega a través de las biografías de cada una de ellas- aquí sí aparece la primera persona singular- una visión comprometida, un entramado subjetivo de su selección pues son grandes poetas para la antóloga por sus poemas, pero también por la lectura que ha hecho de ellas e incluso en algunos casos por la experiencia de haberlas conocido. El cierre de este texto es toda una declaración de principios sutilmente feminista pionera para esos momentos: “No más terror y cuarto oscuro. No más suicidios en tarde de primavera. La voz de estas siete mujeres, apasionada y profunda, nos impulsa a vivir, en una nueva forma, nuestras vidas.”

Es contrastante leer el nuevo prólogo de 1994 que, salvo algunas correcciones, repite la nueva edición que estamos comentando. Tal como lo hemos señalado al empezar a citarlo más arriba, estos diez años de diferencia nos abren a una nueva voz: desde el principio está la primera persona singular y su primera página es prácticamente un manifiesto reivindicatorio sobre el lugar que ocupa en la producción de una poeta la labor de traducir “la traducción- y hablo estrictamente de la traducción de poesía- es quizás la más próxima a la escritura del poema.” A su vez, posee un  título “Género y traducción” que instala ya claramente la problemática de la poesía de mujeres tan dejada de lado por los poetas hombres salvo algunos casos en particular y , allí se expande lo que en el primer prólogo asomaba como una clara intención de visibilizar lo que en la poesía argentina ya irrumpía a partir de mediados de la década de los ´80, pos dictadura;  una nueva voz erótica, política y al mismo tiempo íntima escrita por mujeres que sin duda ocupan el escenario central de la poesía argentina de fin del siglo XX y contemporánea:

“La creación de una genealogía de escritoras, su descubrimiento y lectura, es una vía fundamental para la constitución de aquel yo productor, tanto de lectura como de autora, así como su inserción posterior a una herencia más vasta que también indudablemente nos pertenece y constituye”

 Por otro lado,  sus primeras páginas funcionan como un pequeño organum de lo que es la traducción de poesía llevada a cabo por una poeta**. Allí, retomando unas líneas de una carta escrita por Diana Bellessi a Úrsula K. Le Guin se reflexiona sobre el proceso del pase de una lengua a otra:  “se lleva a cabo en un lento proceso de ensimismamiento y de silencio, pensando a la vez la masa sonora de un canto, de un habla, originada en otra lengua que no es la materna. Exige a su vez dar cauce, a través de la emoción propia, a pensamientos y emociones de una voz ajena”. Así, este somero recorrido por aquello que acompaña los poemas de esta importante antología de más de 600 páginas -su prólogo, sus biografías, sus notas-  no hacen más que explicitar el arduo y profundo trabajo qué implica la escritura en lengua propia y ajena, de qué es el acto de leer, escribir, pensar y traducir poesía. En el caso excepcional de Diana Bellessi, la publicación de su Contéstame, baila mi danza hoy es un acontecimiento insoslayable que revela la importancia del universo que hay detrás de toda obra poética: una sensibilidad de la vida y la lengua propia construida paso a paso alrededor de una intensa visión poética del mundo de la naturaleza y lo humano, una voluntad de  hacerse cargo del rito de la transmisión; se trata también de la lúcida actitud reflexiva de pensar desde la palabra todo lo hecho, escrito y dicho por lo esencial de la figura ancestral de ser una poeta.

Yaki Setton
EdM, marzo 2020

Notas

* Diana Bellessi en Ivana Romero, “13 poeta norteamericanas traducidas por Diana Bellessi”, Página/12, 19 de febrero de 2020. https://www.pagina12.com.ar/241778-13-poetas-norteamericanas-seleccionadas-y-traducidas-al-cast

** Otra poeta que ha subrayado con insistencia la importancia de la traducción de poesía en su obra y en el escribir poesía es Mirta Rosenberg quien incluyó justamente en uno de sus libros sus traducciones como parte de su obra (me refiero a su libro El paisaje interior, Bajo la luna, 2012, en su parte final llamada significativamente “Conversos”)